10/11/07

Un día cualquiera: los hinchas

Mientras escudríñaba entre mis pensamientos, me percaté de lo que había a mi alrededor. ¡Ingleses! ¡Habitantes del Reino Unido! Y muchos de ellos. Caí en la cuenta de que eran hinchas de un equipo de fútbol. Entonces, llegué a la conclusión de que se iba a celebrar un partido de la Champions. Lo más seguro que contra el Barça.
Me pareció normal que hubiesen unos cuantos. Me arrepentí de haberlo pensado.
Un día después vi cómo la Rambla se llenaba de un mar azul, de camisetas del equipo rival. En las noticias supe que eran los Glasgow Rangers. Así viví mi experiencia con "ellos".
12:00 - La Rambla
Se oían cánticos indescifrables porque mi sabiduría no llega a tanto. Cánticos que, a pesar de ser lejanos, se oían fuertemente. Y es que si lo piensas cienfícamente... ¡Vaya caja torácica deben tener estos escoceses! Además, eso de cánticos no sé si encaja con lo que oí. Más bien, eran gritos y berridos. Cuanto más se te acercaban, más escandalosos eran. Tanta pasión por su equipo (acabaron perdiendo...) no era signo de buen augurio.
17:00 - La Rambla, dentro del Carrefour
Iba a comprar sólo unas cosillas de necesidad. Nada, que me dispongo a adentrarme en los laberintos del alimento pero esta vez cogiendo una ruta más segura y sin rodeos. Cuando me dispuse a hacer la cola, miré el panorama que había: la cola era kilométrica y no precisamente por los habitantes de esta ciudad si no por los de la camiseta azul. Creo que vaciaron las existencias de cerveza y bebida alcohólica. Cada uno de ellos, como mínimo llevaba 24 latas de cerveza. A ver... dijeron en las noticias que se desplazaron unos mil escoceses contando que cada lata son 33 cl. Multipliquemos por mil. ¡3300 cl! Es decir, ¡330 litros! Y sólo de cerveza y como mínimo. Lo malo es que a mí no me salen las cuentas. ¿330 litros para 1000 personas? Naaah... Mínimo 1 litro. Bueno, dejo el tema cerveza.
Estaba en medio del mar azul, apestaban a malta pura. Y además aguantando el incesante cántico, digooo berrido agonizante que viene del más allá para aterrar a los que tocan pies en tierra. Para comprar solamente agua, tuve que pasarme una hora haciendo cola. ¡Qué manera más patética de perder el tiempo! Escuchando cómo hablaban esos scottish. He aquí un ejemplo: "Yesh, ai bought a lot offf biah (beer) and (tal como suena), yesh, ai olso jaf de Jak Deñiels (Jack Daniels). Uoat? Oukeish (Ok), wii nich (need) moh (more) biah. Tuenti foh offf dem (24 of them), yesh, oukeish, tchu moh peaks (2 more packs). Den si ye ("ye" pronunciado como los argentinos) leita! (Then see ya later).
Hice varios intentos vanos por entenderle, parecía como si le hubieran inyectado una potente anestesia en la lengua.
20:00 - Plaza Catalunya
"Hsjoe$m*áç21·2#?ls!º¡¡ma>k}l" (cánticos, digo de nuevo, gritos indescifrables). La plaza Catalunya parecía un estadio de fútbol inglés. Iban borrachos, cantaban (a gritos, por supuesto), saltaban, hacían gilipolleces, etc. ¡Una plaga! Sin duda, estaba en Guirilandia. Supongo que eso para ellos era el paraíso: hedor a sobaco, hedor a malta con alcohol, berridos insostenibles, camisetas sudadas, aliento a cerveza, abrazos roñosos... Sí, una buena descripción del paraíso. Uno de sus cánticos es éste: "O'Shea Matt A'Rea, Poor Sir, Ve'eza. Kerry A M'Asown! Boo Ena Pin Tah! Boo and Bee no! Tom Been Son Grey Ah!". Era algo así, más o menos.
Después del partido, igualmente festejaron de que habían perdido. Creo que las alucinaciones provocadas por el líquido crearon un ambiente tan "amigable" que se pensaron que habían ganado.
Al día siguiente, entendí cómo se sentía ese Ghostbuster o cazafantasma (en la película) cuando ese fantasma asqueroso verde se le echaba encima. ¡Pegajoso! Así era la Barcelona después del encuentro.
¡Splurch! ¡Splurch! ¡Spluuuurch! Las suelas de mis queridas Pepe Jeans hacían un ruidito poco agradable. Toda esa cerveza derrochada en la plaza Catalunya se fosilizó y quedó en un estado enganchoso. Pobres zapatos... tener que aguantar esto.
Al menos sólo fueron dos días, en medio de unos pitufos faldilleros que cantaban Antes muertos que sencillos en escocés y tomaban cervezas sólo para comprobar quién era el que veía antes tres narices en lugar de una.

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